Un lugar para encontrar

miércoles, 20 de marzo de 2013

A tí, Pregonero




Las palabras que fluyen desde el corazón marcan los últimos suspiros de la semana de pasión,
la fecha ansiada se acerca y brotamos como la flor en primavera.

Del alma sólo pueden salir cosas con alma,
cuán difícil es a veces dejar que el alma nos embargue y hable por nosotros.
El alma de los barrios que recorriste verso por verso, romance por romance.

Y es en San Marcos cuando los Dolores de la virgen encontraron su más blanca Providencia. Siete dolores de María que son el sentir del barrio de San José Obrero.

Y en el Museo, los jóvenes artistas pintan dulces palabras, puntos y comas
y a la virgen de las más tranquilas Aguas,
flujo de pasión y expiración, sueño que pintara Murillo.

Será por calle Feria cuando la luz de la Amargura trace guías de fe y Silencio
que nos llevaran por la primitiva calle Ancha ante un dorado palio,
cobijo de la Virgen de tez morena.

Allí, en su final hallaras el amor del Cristo de las Almas,
patrón de esa juventud de la que haces gala.

Y como bien sabes, en ese hermoso camino de Jueves y corrales,
hay una placita pequeña hogar de un Rosario de blanco nácar y una Oración de Salud,
guía de vecinos del barrio.

En Santa Marta, la muerte dulce no es muerte sino ejemplo de arte y teología.
Caridad entre los brazos de los que siempre le acompañaron,
vida del artista que gubió la mayor de las entregas.

Cuantos recuerdos y vivencias recorren tu joven mente,
cuantas experiencias de los sentidos,
a los que con tanta fuerza cantaste.

Sevilla, la niña de azules ojos, la de dorados atardeceres, la de cera y albero maestrante, la que con una sola palabra es capaz de estremecernos, la del repeluco en la Madrugá. A esa Sevilla has cantado, sin faltarte un suspiro de su sentir.
Gracias amigo Francis, por ser cómo eres, por tu humildad, por tu frescura, por tu alma cofrade,
Gracias Francis por ser la voz que ha anunciado que la gloria llama a las puertas de la Ciudad.

Fotografía: Guillermo Ramírez Torres

1 comentario:

  1. A tí que escribes al pregonero y sin serlo...lo eres...

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